Boolino se hace grande sumando pequeños lectores

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Sven Huber tiene dos niños pequeños, de dos y cuatro años. Piensa que cada vez existen menos librerías con personal cualificado que pueda ayudar a los padres a encontrar lo que buscan para sus hijos.

En ese contexto, creó, junto con su socio Toni Montserrat, la plataforma online Boolino, que, pese a haber nacido a finales de 2011, cuenta ya con más de 40.000 usuarios registrados y con una base de datos de alrededor de 50.000 libros infantiles y juveniles. Ahora, este proyecto español se prepara para consolidar su proyecto y dar el salto a otros países.

Boolino –que une la raíz de book con el diminutivo lino– busca fomentar la lectura infantil ejerciendo de puente entre dos partes: los padres y el sector editorial. Como cuenta Huber, es una comunidad online que “no pretende sustituir a los libreros, pero sí usar la tecnología para acercarse a los padres y ayudarles”.

Bibliotecas, libreros y otros actores del mundo del libro infantil también pueden registrarse en esta red social y participar en su agenda de eventos y su blog de contenidos especializados, otros dos  pilares fundamentales de Boolino.

Una biblioteca que crece pese a la crisis

“En España hay casi 4,5 millones de familias con niños de hasta 12 años, lo que representa un volumen de mercado para la literatura infantil y juvenil de más de 325 millones de euros”, explica Huber. La tecnología puede ejercer de aliada: “Es un sector muy fragmentado y a través de un proyecto potente queremos potenciarlo”.

Boolino toma los datos del sector editorial acerca de libros infantiles y juveniles editados en España –en cualquiera de las lenguas oficiales– y los organiza para “crear una experiencia de búsqueda mejor que otras”.

Lo hace introduciendo criterios propios, como una clasificación por edades distinta a la empleada por las editoriales y que puede ayudar a padres cuyos niños tengan un nivel más avanzado de lectura. Y, además, aplica una especie de SEO a las obras clasificadas, que permite la búsqueda por palabras clave.

“Si un libro ayuda a explicar la muerte de un familiar a un niño, nosotros lo indicamos, porque lo normal es que no lleve ninguna referencia en el título. Lo que realmente queremos hacer es usar la tecnología para dar recomendaciones lo más personalizadas posible”, indica Huber.

Cuando un padre se da de alta en Boolino, genera un perfil personalizado para sus niños, que puede configurar para indicar, por ejemplo, que su hija tiene cuatro años y está aprendiendo el alfabeto. De esta manera, señala Huber, la plataforma ofrecerá al usuario recomendaciones en función de la información que él haya introducido, que puede ser actualizada cuanto se desee porque “los niños crecen”.

Asimismo, los padres pueden crear bibliotecas online en las que organizan y recomiendan los libros que ya han leído o que les interesan, así como wishlists, que les sirven para recordar qué títulos les han llamado la atención e incluso para ser compartidas con sus amigos como sugerencia para cumpleaños, navidades y demás ocasiones para regalar.

Esta gigantesca biblioteca incorpora todos los formatos de manera “muy natural”, según Huber. “Nosotros no hablamos ni de papel ni de e-book: solo queremos buenos contenidos. En el fondo, el tema del formato y del avance tecnológico no nos afecta”.

Boolino obtiene su financiación a través de tres vías: la publicidad y el marketing, el redireccionamiento a plataformas online de venta de libros como Amazon y EurekaKids y el desarrollo de servicios a partir de su mejor activo: la base de datos.

Un paso adelante

Ahora, la red social se encuentra inmersa en un proceso de búsqueda de financiación, con el que espera captar hasta 300.000 euros entre inversores públicos y privados.

“Sabemos muy bien qué libros se están vendiendo, cuáles gustan más y vemos muchas posibilidades de desarrollar servicios para el sector editorial”, apunta Huber.

Boolino trabaja también en un modelo de suscripción para los padres registrados, a partir de una idea similar a la de “las cajas de cosmética”. “Suscribes a tu hijo y cada mes recibes una caja con libro, y otros añadidos como una guía didáctica de lectura”, dice Huber.

Para finales de 2013, Boolino espera conseguir 150.000 usuarios y, al año siguiente, comenzará su expansión internacional por lo que Huber considera que son “sus mercados naturales”: los grandes lectores de Europa –Inglaterra, Francia y Alemania– y Latinoamérica.

Foto cc: ooh_food

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.

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