5 consejos para aumentar tu poder de ‘seducción’ en el trabajo

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¿Quieres avanzar tu carrera profesional? ¿Quieres que tus superiores confíen en ti? ¿Quieres aumentar tus capacidades y triunfar? Todos conocemos personas con confianza, que logran todo lo que quieren y son imposibles de no admirar. ¿Cómo lo consiguen?

Teresa Baró, experta en comunicación no verbal

Nuestra apariencia, actitud y habilidades de escucha e interpretación son claves en tanto las relaciones profesionales como las personales. Es clave saber responder de forma correcta a las señales verbales y no verbales que emiten otras personas del equipo para poder encontrar la respuesta que mejor os corresponde. En el trabajo, esta labor de interpretación y confianza puede resultar artificial y forzado, sin tener ninguna consecuencia positiva para nadie.

Para poder descubrirlo, hablamos con Teresa Baró, especialista en comunicación no verbal y autora de ‘La gran guía del lenguaje no verbal’. “El comportamiento, aspecto personal y habilidades de comunicación son las claves de nuestra imagen.  Los demás nos perciben en función de como manejamos estos tres ingredientes,” apunta. “En cuanto a la apariencia tenemos que planificarla y cuidarla en todo momento. Tiene que responder a las expectativas de nuestro público y tiene que adaptarse a la situación de comunicación. En general, una indumentaria formal, da una apariencia más profesional. Por lo que respecta al comportamiento, la gestión de las emociones es fundamental porque se refleja en la forma de comunicarnos. Un líder tiene que mostrar capacidad de autocontrol y de control de la situación. Y esta habilidad se refleja también en el lenguaje del cuerpo: tranquilidad, autoridad, firmeza, comprensión en lugar de distancia, cierre, agresividad, inseguridad o incapacidad de reacción”, explica.

Los mejores equipos cuentan con una baza importante — una comunicación perfecta, algo que para muchas personas es difícil. Así es como pueden conseguir una comunicación abierta de equipo: “Se trata de fomentar un talante abierto y constructivo.  Esto requiere saber escuchar, leer el lenguaje corporal de los demás, interpretar correctamente la información que nos llega. Y además, comunicarnos con claridad, con voluntad constructiva y con optimismo, viendo siempre las mejores opciones y cooperando con todos los miembros del equipo”, apunta la autora. “En todos estos procesos nos acompaña este lenguaje silencioso de los gestos que confirma o contradice lo que expresamos con la palabra. Para una comunicación abierta, nuestros gestos tienen que ser abiertos, indicando la voluntad de relacionarnos, de llegar a acuerdos y de compartir retos”, añade.

Según la autora, se puede siempre mantener la autoridad y la situación bajo control a pesar de las discusiones de equipo. Hay que reaccionar con calma y serenamente en lugar de estar a la defensiva. “Esto nos confiere más autoridad que la exaltación, la agresividad o la imposición. La discrepancia no siempre es negativa, puede ser muy productiva. Lo importante es saber gestionarla”, explica.  Según apunta Baró, la escucha activa, la empatía y la capacidad para expresarnos claramente y persuadir son herramientas que deberían potenciarse en todos los equipos, incluyendo a los directivos.

Antes de empezar a hablar en las reuniones, el layout del ambiente puede influir en la comunicación. Baró explica que la forma de sentarnos puede favorecer o entorpecer las relaciones y el trabajo en equipo. Una disposición alrededor de una mesa redonda, estimula la participación de todo el mundo  sin marcar jerarquías. En cambio, en una mesa rectangular, los extremos suelen ser ocupados por las personas de mayor rango o por las personas de perfil más dominante. “Otro factor importante en el éxito es el papel del moderador o director de la reunión. Su estilo de comunicación marcará el clima de trabajo. Si su expresión es positiva, receptiva y entusiasta, lo contagiará a sus colaboradores. Si su tono es pesimista, excesivamente crítico y amargo, el desánimo hará mella entre el equipo,” alega.

¿Cómo se puede motivar desde dentro la comunicación y el éxito? “Sin duda, con el ejemplo. Cada miembro del equipo es en parte responsable de todo lo que sucede en él. Y los directivos lo son todavía más porque pueden estimular o desmotivar . Especialmente los cargos directivos deberían tener control sobre su comunicación y saber en todo momento cuál es el tono de voz adecuado, el gesto clave o la mirada oportuna.  El buen líder sabe que hay que dar confianza al equipo y esto solo es posible si se muestra abierto, receptivo, tolerante y apasionado por el proyecto”, dice.

Foto cc quinn.anya

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